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#NOCHE

Kafka, brevísimo

Se dice que Franz Kafka (1883-1924) sufría de un insomnio insoportable, que aprovechaba, porque no le quedaba otra, para escribir y para frecuentar burdeles. Durante alguna de esas veladas, surgió esto, que más que cuento corto es casi un fragmento sobre el vacío que puede engullir a alguien cuando el sol se esconde. Suena tristísimo, como mucho de lo que escribió Kafka, pero hay más luz de lo que uno creería leyendo este preámbulo innecesario.

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DE NOCHE

Franz Kafka




Sumirse en la noche. Del mismo modo en que algunas veces se inclina la cabeza para pensar, sumirse por completo en la noche. Alrededor duermen los hombres. Pero es una pequeña comedia, una inocente ilusión, eso de que duerman en casas, en sólidas camas bajo techos seguros, estirados o acurrucados sobre los colchones, con sábanas y mantas; en realidad se han encontrado todos, un incontable número de personas, un ejército, un pueblo, como una vez antaño, y como lo harán en el futuro, en una zona desértica, un campamento al aire libre, bajo el frío cielo y sobre la fría tierra, arrojados donde habían permanecido en pie. La frente presionada contra el brazo, el rostro contra el suelo, respirando tranquilamente. Y tú despiertas, eres uno de los vigilantes, encuentras al próximo al atizar las brasas del montón de ramas secas a tu lado. ¿Por qué velas? Uno debe velar, se dice. Uno tiene que hacer acto de presencia.





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leer

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