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Helmut Ditsch, el retratista de glaciares

Helmut Ditsch nació en Buenos Aires en 1962 y a los 26 años emigró a Austria, la tierra de sus ancestros, para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Viena. Decidió dedicarse a pintar cuadros de gran formato, hiperrealistas y que representaran la naturaleza. En 2010 una de sus creaciones, "El mar II", fue comprada por US$865.000 convirtiéndose en la obra de arte mejor paga de la historia argentina. Compartimos una entrevista publicada en el diario La Nación en 2016, donde el artista amante de los glaciares y El Calafate da cuenta de su técnica y su inspiración.

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El argentino del récord: Helmut Ditsch y su glaciar millonario

TEXTO: María Paula Zacharías

Helmut Ditsch es quizás el último pintor romántico, además del argentino mejor cotizado del mundo. Sus paisajes monumentales son fruto de su comunión con la naturaleza, y su lema es que el arte es amor. Escalador, concertista, viajero, vive al pie de los Alpes suizos, pero se declara profundamente argentino. Para encontrar inspiración, recorrió en febrero último 11.000 kilómetros por la cordillera de los Andes. Hoy llega a Buenos Aires para dictar una conferencia abierta sobre estética con la que dará inicio este lunes a la Cátedra Ditsch, en la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), partido del que el artista es oriundo; se crió en Villa Ballester.

Ahora, a los 53 años, vive en Liechtenstein, y allí es primavera. Antes residía en un castillo en Irlanda, pero se mudó porque no podía superar el duelo por Marion, su mujer o "su ángel": ella era su sostén en las maratones de trabajo. Por meses, sólo paraba unas horas para dormir. Hace siete años que ella no está y él no pudo volver al gran formato. Su nuevo destino es una postal de Heidi: "Una abuelita mía era de esta zona. No tuve mucho contacto con ella, porque mi madre murió cuando yo era muy chico, a los 6 años. Ahora me reencuentro con su paisaje", cuenta. Desde su refugio, divisa cumbres nevadas que desde aquel entonces lo fascinan. "En esos picos encontré las respuestas que buscaba a la pérdida de mi madre. Encontré lo inalcanzable. Sin quererlo, empecé un camino místico a través del deporte, como forma de superarme a mí mismo. La montaña te obliga a ir por la cornisa: el camino es para uno solo. Y descubrí que la vida era hermosa, más allá de las tragedias. Aunque con la muerte de mi esposa, esa estructura empezó a tambalear", cuenta.

Cuando hace deporte, tiene una imagen en la cabeza. "Es la preparación para alguna obra", dice. Cuando pinta, siente música y, por eso, también toca el piano. Cuando le contó a su papá su decisión de ser pintor, él le respondió: "Nunca vas a tener plata, pero vas a ser feliz". "Me quitó la mochila de tener que demostrarle un éxito material a él y a la sociedad", dice. De todas formas, el tiempo demostró que una cosa no quita la otra. Desde que en 2010 la pintura El mar II se vendió a 865.000 dólares, pasó a ser el argentino mejor cotizado. Muchas otras de sus obras monumentales encontraron dueño. "Sí, ya superé esa cifra", reconoce. Cosmigonón, una pintura del glaciar Perito Moreno de 7,30 por 2,73 metros realizada hace 14 años se vendió en marzo a 1.500.000 dólares. Estuvo expuesta en la Feria del Libro de 2006 y ahora está en manos de coleccionistas europeos. "Estoy pasando un momento buenísimo, y quiero compartirlo con otros artistas", dice.


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